Nuestra Iglesia


Creemos

Creemos en el único Dios vivo, verdadero, santo, amoroso y eterno; ilimitado en poder, sabiduría y bondad; Creador y preservador de todas las cosas. Dentro de esta unidad hay tres personas de una naturaleza, poder y eternidad esencial ‑ el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo. I Timoteo 2:5; I Juan 5:7 ·

La Biblia es la inspirada e infalible Palabra de Dios. II Timoteo 3:16-17 ·

Jesucristo, el Hijo de Dios, fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María, y es verdadero Dios y verdadero hombre. Lucas 2·

Jesús murió, resucitó y es el Salvador de toda persona que crea sólo en El para la vida eterna. Juan 1:12; Romanos 5:8; I Corintios 15 ·

Los que reciben vida nueva en Cristo son llamados a ser santos en carácter, conducta y solamente pueden vivir así por ser llenos del Espíritu Santo. I Pedro 1:15-17 ·

La Iglesia cristiana se compone de todos los creyentes en Jesucristo, y su propósito es proclamarlo al mundo y edificarse en la fe. Mateo 28:19 ·

Cristo regresará al mundo en triunfo. Hechos 1:11 ·

Todos los muertos resucitarán y aparecerán en el juicio final. Job 19:25-27 * El destino final del hombre está determinado por la respuesta de cada uno a la gracia de Dios. Ezequiel 18; Hebreos 9:27

Nuestra Misión

Hay un solo Dios, quien es Padre, Hijo, y Espíritu Santo. ·

La Biblia es la inspirada e infalible Palabra de Dios. ·

Jesucristo, el Hijo de Dios, fue concebido por el Espíritu Santo y nació de la virgen María, y es verdadero Dios y verdadero hombre. ·

Jesús murió y resucitó, y es el Salvador de toda persona que crea sólo en Él para la vida eterna. ·

Los que reciben vida nueva en Cristo son llamados a ser santos en carácter y conducta, y pueden vivir así solamente por ser llenos del Espíritu Santo. 

La Iglesia cristiana se compone de todos los creyentes en Jesucristo, y su propósito es proclamar a Cristo al mundo y edificarse en la fe. ·

Cristo regresará al mundo en triunfo. 

Todos los muertos se resucitarán y aparecerán en el juicio final. · El destino final del hombre está determinado por la respuesta de cada uno a la gracia de Dios.